Así es la casa de Franco Colapinto en Mónaco: el detalle inesperado de su departamento con vistas al mar
El piloto argentino abrió las puertas de su intimidad y contó cómo es el lugar donde vive cuando no está compitiendo en la Fórmula 1. Lejos de las mansiones lujosas, eligió un espacio funcional para descansar, con una particularidad que sorprendió a sus seguidores: no tiene plantas.

Resumen para apurados
Franco Colapintose convirtió en una de las figuras argentinas con mayor proyección internacional gracias a su crecimiento en la Fórmula 1. Sin embargo, su vida fuera de las pistas también despierta curiosidad entre los fanáticos, que buscan conocer cómo es su rutina y dónde encuentra tranquilidad después de cada competencia.
En una reciente entrevista en Corazón de F1, el piloto de Alpine abrió las puertas de su intimidad y describió el departamento donde vive en Mónaco, una de las ciudades elegidas por numerosos corredores de la máxima categoría del automovilismo.
Lejos de los ambientes ostentosos que suelen asociarse con las estrellas del deporte, Colapinto contó que su hogar es un espacio sencillo, práctico y pensado principalmente para descansar. Entre los detalles que más llamaron la atención, reveló que su departamento no tiene ninguna planta.
Con su habitual sentido del humor, el joven oriundo de Pilar explicó que no tiene plantas en su vivienda y bromeó con que el único oxígeno que ingresa es el que proporciona el aire acondicionado.
La anécdota dejó en evidencia que la jardinería y la decoración no están entre sus principales intereses. En cambio, el piloto prioriza la comodidad y la funcionalidad de los ambientes, que utiliza como refugio después de las exigencias de la Fórmula 1.
Su elección contrasta con la imagen de lujo que suele rodear al Principado, pero responde a las necesidades de una rutina marcada por los entrenamientos, los compromisos profesionales y los constantes viajes alrededor del mundo.
Para Colapinto, su vivienda cumple una función específica: ofrecerle un lugar donde desconectarse de la presión de competir al más alto nivel del automovilismo.
El piloto describió un espacio práctico y cómodo, diseñado más para el descanso que para exhibir lujos. En medio de una temporada exigente, contar con un entorno tranquilo se volvió fundamental para recuperar energías y prepararse para cada carrera.
El departamento también le permite mantener cierta privacidad, lejos del ruido mediático que acompaña su carrera deportiva y de la atención permanente que recibe como uno de los representantes argentinos en la categoría.
Aunque actualmente se siente cómodo en la ciudad, el piloto reconoció que adaptarse al estilo de vida monegasco no fue sencillo al principio.
Las diferencias culturales y el ritmo urbano del Principado contrastaban con las costumbres que había desarrollado durante su infancia y adolescencia en Pilar. Sin embargo, con el paso del tiempo logró encontrar su lugar y construir una rutina que combina las obligaciones deportivas con momentos de tranquilidad.
Ese equilibrio resulta importante para afrontar una actividad en la que la preparación física y la exigencia mental tienen un papel central.
Uno de los aspectos que más valora el argentino de vivir en Mónaco es el entorno natural que rodea la ciudad. En particular, destacó la combinación entre las montañas y el mar Mediterráneo, un paisaje que le permite disfrutar de actividades al aire libre y despejarse antes de cada competencia.
Incluso comparó esa geografía con algunos rincones de Mallorca, en España, por la convivencia entre playas y sierras.
Para el piloto, el paisaje representa uno de los grandes atractivos de su lugar de residencia y una oportunidad para alejarse, aunque sea por un momento, de la intensidad de la Fórmula 1.
La elección de Mónaco como lugar de residencia no es casual. El Principado reúne una serie de características que lo convierten en un destino habitual para los corredores de la máxima categoría.
Entre sus principales atractivos se encuentran los beneficios impositivos, la seguridad, la privacidad y una infraestructura preparada para personas que pasan buena parte del año viajando.
Su ubicación en el sur de Europa y la conexión con los principales aeropuertos internacionales también facilitan los traslados que exige el calendario de la Fórmula 1. A esto se suma un clima agradable y un entorno que permite combinar la actividad deportiva con momentos de descanso.
Mientras continúa construyendo su carrera en la categoría, Franco Colapinto encontró en Mónaco un refugio sencillo, alejado del ruido y con vistas al Mediterráneo, donde puede descansar y prepararse para los desafíos que enfrenta dentro y fuera de las pistas.


