Aranda y Flores se merecen un equipo a la altura
Oro en polvo es lo que tiene Boca en la gambeta y guapeza de los dos pibes que ilusionan: falta generarles un equipo alrededor que no sea frágil y ciclotímico como el que dilapidó dos puntos ante Newell's. Arruabarrena lo sabe.

Oro en polvo es lo que tiene Boca en la gambeta y guapeza de los dos pibes que ilusionan: falta generarles un equipo alrededor que no sea frágil y ciclotímico como el que dilapidó dos puntos ante Newell's. Arruabarrena lo sabe.
En un fútbol de pase y recepción, cada vez más mecánico y menos artístico, tener a Tomás Aranda y el Guapo Flores, dos irreverentes del pizarrón que desarman defensas a pura gambeta y desparpajo, con guapeza y osadía, es oro en polvo. Literal. Si hasta algunos pagan de a 20 palos para tener jugadores que se saquen de encima a un rival. Arruabarrena lo sabe, por eso les da pista.
Ahora bien, el desafío del DT será armarles a estas dos joyas de Boca Predio (que insólitamente habían hecho la pretemporada de enero con la Reserva) un equipo que no sea frágil y ciclotímico como el que pasó de llegarle por todos lados a Newell's en el primer tiempo a ser cacheteado por el local en un arranque del complemento alarmante, que se suma al papelón con Riestra y la zozobra en Rancagua.
También te puede interesar: "Hay que...": el mensaje de Coudet a los jugadores de River y charla con Di Carlo en el vestuario
"Cometimos errores muy tontos", dijo una y otra vez el Vasco, de tan crudos como certeros análisis en las conferencias post partido. El trabajo para el hogar será detectar el porqué de tanta desatención o exceso de confianza o vaya uno a saber qué en los goles rivales.
Antes de esa siesta rosarina hubo satisfacción con Paredes, Gorosito, Aranda y Flores hablando el mismo idioma, desazón con Merentiel dilapidando chances claras (#TraiganAUn9), aprobación con Ascacíbar llegando al gol (4º en 23PJ) y dudas con Villa en otra sintonía más allá del buen centro para el 1-0, en una primera mitad que debió terminar más holgada en el marcador.


Del entretiempo volvió otro equipo, otra vez aletargado en los laterales rivales, con Paredes dando ventajas en lo físico, con Ascacíbar lejos de ser la rueda de auxilio que necesitaba el 5 y con un 4231 que fluye mientras el equipo tiene la pelota, pero que pasa a ser un problema cuando el rival explota las bandas. Con Aranda y Flores intocables y un 9 necesario, ¿paga Villa con Estudiantes?
También te puede interesar: River perdió y no frena su caída libre
Otro tema son los centrales, que pasaron de tener buenos niveles en momentos del primer semestre a este presente en el que no brindan esa seguridad. Di Lollo (no es penal esa mano casual en posición natural y sin movimiento adicional) no tuvo la actuación de Figal en Chile pero parece seguir corriendo de atrás para el técnico, y Costa acota su ventaja sobre Pellegrino.
Ya 1-2 (¡qué definición de Regiardo más allá del quedo de los propios!), costó despertarse pero tras apagar dos veces la alarma Boca tuvo reacción y otra vez apareció Flores en todo su esplendor: timing perfecto para el enésimo desborde tras un saque de arco con resbalón del inquietante Montero, centro atrás de manual, asistencia de primera de Aranda y buena definición de Velasco (5º gol en 44PJ), importante para ir recuperando a un revulsivo en un banco en el que faltan cartas ganadoras.
Sobre el final el Xeneize tuvo la victoria en la cabeza de Giménez (falto de fútbol) y en los pies de Aranda (palo) y Flores, que pudo centrar antes de jugarse la personal, pero aun sin el 3-2 fue la figura total de la cancha y uno de los motivos para ir el miércoles al Tomás A. Ducó (otro error no forzado de la dirigencia) con la ilusión de ver a un Boca que a sus arranques y gambetas le sume un equipo a la altura del escudo, que no se duerma en laureles a los que por ahora le pasa de lejos.

