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21K de LA GACETA: los chequeos y cuidados que recomienda una cardióloga antes de correr

Agustina Abalsa, cardióloga, deportóloga y corredora, explicó cómo prepararse para afrontar los 21 kilómetros del próximo 11 de octubre. Evaluación cardiovascular, entrenamiento, hidratación y nutrición aparecen como pilares para evitar riesgos.

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21K de LA GACETA: los chequeos y cuidados que recomienda una cardióloga antes de correr
21K de LA GACETA: los chequeos y cuidados que recomienda una cardióloga antes de correr

Resumen para apurados

Correr 21 kilómetros no empieza cuando suena la largada. Las semanas de entrenamiento previas también someten al organismo a exigencias importantes y, por eso, prepararse para los 21K de LA GACETA, que se realizarán el 11 de octubre, implica bastante más que acumular kilómetros. Agustina Abalsa conoce las dos caras de esa preparación. Es cardióloga y deportóloga, pero también corredora. Desde esa doble experiencia advierte que el primer paso debe darse antes de aumentar las cargas: conocer el estado de salud.

"Muchas veces lo más duro es el entrenamiento para llegar a la carrera, que es de un día", explicó. En distancias largas aumenta el volumen de trabajo y el cuerpo queda expuesto repetidamente a situaciones de estrés. Por eso considera "fundamental" realizar una evaluación cardiovascular.

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Ese control no significa simplemente pedir un estudio. Abalsa remarca que debe comenzar con un interrogatorio sobre antecedentes y síntomas, además del examen físico y un electrocardiograma. A partir de esos resultados, el médico determinará si corresponde avanzar con una ergometría, un ecocardiograma u otros estudios.

La edad también modifica la evaluación. "A partir de los 30, 35 años, para mí la ergometría es fundamental", señaló. En personas más jóvenes, en cambio, determinados hallazgos pueden llevar hacia otro tipo de estudios. Un soplo, por ejemplo, puede justificar un ecocardiograma para descartar una cardiopatía congénita. "Necesitás una evaluación, un interrogatorio, un examen físico. No es solo la ergometría", enfatizó.

Según Abalsa existe otra distinción importante. Recibir el apto cardiovascular no significa automáticamente estar preparado para completar una media maratón. El crecimiento del running llevó a muchas personas a plantearse desafíos cada vez mayores. El problema aparece cuando la distancia elegida está muy por encima del entrenamiento acumulado.

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"Hay gente que recién está empezando, tiene pocos kilómetros acumulados y se inscribe en 21K. Quizás no está preparada físicamente para eso", advirtió. En esos casos, aquello que originalmente debía representar una actividad saludable puede transformarse en una exigencia innecesaria para el organismo.

Por eso recomienda combinar tres aspectos: evaluación médica, entrenamiento adecuado y una estrategia de nutrición e hidratación que también debe practicarse antes de competir.

Las temperaturas de Tucumán agregan otro factor. Abalsa rechaza la idea de beber únicamente cuando aparece la sed. "Es una estrategia, una planificación donde vos tenés reglado cómo te vas a hidratar", explicó.

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Como referencia general, mencionó unos 200 mililitros cada 15 minutos y alrededor de 600 a 700 mililitros por hora, con necesidades que pueden aumentar con temperaturas elevadas. De todos modos, la estrategia debe adecuarse a cada corredor y a las condiciones.

La nutrición también adquiere mayor importancia a medida que aumenta la duración del esfuerzo. En corredores que pueden necesitar dos horas y media o tres para completar los 21 kilómetros, será necesario planificar la incorporación de hidratos de carbono durante la prueba. Una ingesta insuficiente puede favorecer episodios de hipoglucemia e incluso desvanecimientos.

"Así como uno entrena la parte física, tenés que entrenar también la tolerancia al agua y a ir ingiriendo alimentos", remarcó.

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También existen síntomas que nunca deberían interpretarse como una consecuencia normal del esfuerzo. Mareos, sensación de desvanecimiento, una fatiga desproporcionada para el ritmo, debilidad marcada en las piernas o una frecuencia cardíaca extremadamente elevada son algunas señales de alarma.

La falta de aire excesiva y, especialmente, el dolor en el pecho requieren detener el esfuerzo.

Los relojes deportivos pueden aportar información, aunque Abalsa advierte que su precisión varía según el dispositivo. Incluso contó que en ocasiones los registros de frecuencia cardíaca pueden ser erróneos. Sin embargo, también ha recibido pacientes que consultaron por valores anormales detectados por sus relojes y posteriormente fueron diagnosticados con arritmias. "Son una ayuda más", sintetizó.

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A poco más de un mes de los 21K de LA GACETA, el mensaje de Abalsa apunta a evitar improvisaciones. El desafío no consiste solamente en cruzar la meta el 11 de octubre. Llegar preparado significa haber entrenado también todo lo que ocurre antes y durante esos 21 kilómetros: el corazón, las piernas, la hidratación y la alimentación.

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